miércoles, 10 de agosto de 2011

DF a Jalpan

Llegas al hotel y es casi como si lo invadieras... casco, handbag, mochila, guantes, sudor, chamarra a medio quitar... aventar todo, respirar... Los últimos kilómetros fueron los más hermosos y los más tortuosos.. Venía pensando ya en la bajada en cuan diferente es mi vida a muchas vidas de mis amigas... hasta la de mi hermana. Mi ilusión era esto, llegar a un pueblo exhausta. Jalpan, apestosa, golpeada, apestosa, pero muy feliz...
Salimos a las 7 am hacia Pachuca, claro , del nervio, yo salgo y en la esquina me doy cuenta de que no traigo el casco. ¡WTF! Me regreso con una risa tonta… Llevo mi cuenta de kilómetros, la revisión principal de carreteras y de ciudades, pero siempre es poca la preparación, he aprendido mucho de eso. No había salido en un viaje así. Aprendí del cuidado de mi moto, de baterías, herramientas, fusibles, cámaras y todo lo que uno debe llevar en caso de alguna descompostura, ya que estando lejos es difícil… no quieres detenerte, no quieres perder lo que falta… suena sencillo, pero para mi, no lo fue, oh no, no lo fue, pero tengo ayuda, y eso no es decir poco, al contrario, agradeces el préstamo de herramienta pero sobretodo, agradeces la enseñanza.
Pachuca, Actopan, Ixmiquilpan… qué hermoso por acá, la carretera no tan difícil pero sí zonas de hoyos, yo adelante. Después de Ixmiquilpan, desviación a Zimapán.
Tasquillo y la zona más linda de curvas que había tomado. Para mi fue especial sortear esas curvas con un paisaje repleto de cactus, de todo tipo, tan verdes y contrastantes con las lajas que hacían cañones alrededor. Zimapán. En verdad que las curvas son peligrosas y creo que son peligrosas y creo que lo son más por su belleza que hasta te distraes con los paisajes… Zimapán a Jalpan. Cambió en pocas horas la vegetación a bosques. 400 kms! Lo más largo que había hecho. Pinal de Amoles con su vegetación exuberante y con halconcitos, casi te dan ganas de seguirlos con la vista pero hay que seguir…

No hay comentarios.: