Que nadie te diga que mientras llueve no hay sueño, que no hay soledad y menos lágrimas. Que nadie te haga olvidar que mientras la noche pasa, el alma brota con intensidad de demonio para comerse lentamente el cuerpo. El cuerpo que nada en su profundidad dividida.
Olvida, si alguien te dice que estoy aquí, tan solo intenta olvidar el camino que te lleva a mi boca, falta poco. Poco aprendido. Desmiente si puedes los rumores de mi amor. Las locuras insanas de los deseos esta noche están sueltas y giran locas como insecto en la luz.
Llueve afuera, y llueve dentro. Hay vacíos que no se llenan nunca, y caminos que se recorren nuevamente sin quererlo. Sin buscarlo. Hoy estoy aquí ahuyentando tu silencio, del que ya debería haber aprendido. Que nadie te diga que hoy dormí el sueño de mis ilusiones y que no estuviste aquí.
No te digo más, tan solo que abras tu mano y me dejes escapar. Que como palomilla en la luz cegadora me iré a buscar nuevas luces. El dolor intenso de tu amor que no me das, me tiene herida de muerte.
No basta con el amor a medias. Medio cuerpo se entume.
Que nadie te diga entonces que estoy sola. Pues querrás encontrar mi soledad y consolarla. Y mis soledades son fuertes aliadas.
Despídete pues.
Pero cuidado, habrá alguien que te recordará que te amé, que te quise, y que no tienes amor como el mío en tu camino, no otra vez. Y entonces el dolor se hará una manta en tus noches y en tus días. Y cuando llueva como ahora te buscará mi olor, mi boca y mis deseos y estarás solo. Y tus soledades no son fuertes como las mías.
1 comentario:
Precioso.
Pero ese medio cuerpo se ENTUMECE
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