domingo, 3 de abril de 2011

a mi padre

Cierro los ojos fuerte, aprieto mis manos contra mi cara, para no recordar, como si quisiera que no entraran en mi mente, los recuerdos. Tengo congelada media vida, que no quiero que regrese ni tenga color por un rato. Hoy muchos recuerdos se vuelven significativos y no los quiero de vuelta pues es abrirle la puerta... y no quiero verla. ¿Cómo sería? Tengo miedo de imaginarla. Miedo de verla a la cara, pues solo será un instante que significará todo. ¿Vale la pena? Se bien que no tendré respuesta pues no ha sido mi decisión estar aquí.
¿Por qué tenías miedo de dormir con el pelo suelto tonta? ¿Por qué el descanso de la escalera era tan oscuro en las noches y no dejabas de verlo? Cuando debiste estar despierta se te escapó… eras tan niña y él tan cobarde. Las noches entonces reflejaban la luz de la cocina en la escalera tenebrosa mientras ella lloraba, silenciosa como los pájaros de cerámica en la jaula…