martes, 27 de enero de 2009
memoria
Escuché una canción, al fondo, igual no tenia mayor cosa que ver, y me pegaba un poco el sol de la tarde, mi cabeza recordó un momento, una memoria, la puerta abierta mostraba el tejado por una rendija, invitaba a salir. Al hacerlo, el sol tierno de invierno golpeaba la cara y cegaba un instante, luego descubría el atardecer de Zurich. Los techos de la parte este de la ciudad interrumpiendo el paso rojo de la luz. Esa paz. De involucrase en el paisaje de la ciudad en letargo, de culturas desconocidas, de ruidos ajenos, de cansancios compartidos, de mi a solas, tan lejos de casa y tan cerquita de mi, calentándome la piel con ese sol que me acariciaba dejándome rastros de nostalgia que hoy encuentro.
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