Llegué al punto en donde ya no se a donde ir. Quisiera pensar que el mundo tomará forma que el destino decida, pero a veces me da miedo confiar en cosas que no existen, ¿suena tonto? Lo hacemos constantemente. Y sin miedo. Es casi como tener fe. Para mí dios no existe, tengo fe en mí pero difícilmente tendré fe en el destino, en el futuro. Sólo sé que no estoy donde quisiera, no hago lo que me gusta y empiezo a dudar que algún día lo vuelva a hacer.