Espero, te juro que sí, que la distancia discipe las dudas. Que sea la distancia la que haga que todo lo que se duda se vea más claro, pero ¿sabes? Lo espero, pero sé que no es así.
Alguna vez con mis amigas dijimos que la fidelidad se queda en la primera caseta, o en la primera aduana... ahora no estoy tan segura.
Estoy mejorando. Pero aún no merezco que me quieras. Legará el momento en que Yo pensaré que tú no merecerás que Yo te quiera. Ojalá llegue ese momento muy pronto.