viernes, 14 de noviembre de 2008

No pasará...

No pasará. Dejé la última mirada sobre la mesa, todo lo demás lo tomé y me lo traje. No era tanto. Dejé mis cabellos olvidados como suave velo, dejé la sorpresa de la incomprensión, dejé mi polvo y no me traje ni mi toalla del baño. Me traje sin embargo la vida juntos, y la solté de madrugada, se escapó por la ventana sin siquiera voltearme a ver cómo lloraba. Mis rencores se rindieron en lágrimas y después no hubo nada.
Comienza ya a amanecer. Clarea el horizonte, casi imperceptiblemente.