Hoy amaneció lloviendo. Me gustan los días como hoy. Me levanté muy bien. Estoy mejor que hace muchos días. Mejor que hace muchos meses. Qué ironía, pensé que no sería así, la verdad no lo pensé mucho. Lo que me queda bien claro, es que no me dejaré de pendejadas. Soy todo eso. Soy eso y más. Lo malo, lo absurdo y lo bueno, y sí, lo pendejo. No escribo para que me aprueben. Tampoco esto es el periódico mural de mi vida. Pasan tantas cosas que no escribo. Pero puedo decir que hoy me siento bien. Y ese sentimiento de bienestar me reconforta.
En la primaria el patio escolar tenía unos puntos amarillos y al formarte para honores a la bandera uno debía ubicar su lugar en la fila y distribuirse entre los puntos para que toda la escuela estuviera bien parada en todo el patio. Eso siento. Encontré el punto amarillo sobre el que debo pararme, mi centro. Qué raro es cuando no sabes cual es tu centro. Entonces giras sin control y no puedes tener una órbita normal. Es todo un caos.