Me hace feliz la gente que se emociona. La que deja que el entusiasmo mande en su mente. Me hace sentir como ver a un niño. Todos debiéramos ser así. Ayer mientras arreglaba un poco mi casa, previniendo a los visitantes, pensé en que una fiesta es para los invitados pero finalmente uno termina sintiéndose satisfecho con una casa llena de amigos, personas que en la vida se han quedado a tu lado. No tengo muchos conocidos, pero puedo decir que tengo personas que me aman. Creo que soy una mala amiga a veces pues no hago esfuerzos para acercarme, para reiniciar y para seguir en contacto. Tengo amigos en la mente pero desgraciadamente no están cerca para asistir ni yo la confianza para insistirles. Siempre me cumpleaños me hace pensar mucho. Muchas cosas. Revaloro mi trabajo, mi ejercicio, mi cuerpo, mis relaciones, mi madre, y sí, intento verlo al inverso. ¿Soy yo tan buen amiga para agradecer la presencia, el recuerdo, la llamada? Bueno eso pienso. Hace muchos años no hacía una fiesta. Ojalá sea divertida. Mañana a Acapulco.
Me hacen feliz los cumpleaños. Aunque cumpla uno más. La vida es así, sumas. Cumplo 33 años.