Hoy sí me golpeó. No fue creo, el estar solita, la verdad no entiendo bien qué es. Cambié de look el cabello, y me dicen que estoy diferente. ¿Cómo no habría de estarlo? Hay que volverse a acomodar en el aparador. ¿O no? No sé cómo explicarlo. Si mejor omitir la información. Cuantas veces no habremos escuchado la frase de “¡tronó con su novio de 5 años!”. ¿Qué tendrá que ver el tiempo? Te presiona lo suficiente para darte cuenta de que no es lo que quieres? Habríamos de dejar el divorcio para luego. Pequeño divorcio el dejar las costumbres del día a día. Lo malo es lo mañoso que te vuelves. O por qué hablar de uno… yo. Yo. Yo. Lo malo es lo mañosa que me he vuelto. Suena mejor. Así, no de un tercero. Yo. Me he vuelto mañosa pues ahora querré un súper hombre para la mujer maravilla. O sea querré un súper macho para mí. Una versión modernizada de un macho mexicano, envuelta en cómic. Un hombrezote que me diga qué, cuándo y cómo hacer las cosas… imagino tantas cosas, y ninguna. A veces no imagino nada. Sólo sobrevivo al día.
Empieza el tiempo frío. Y tontamente tengo esa imagen de su espalda. ¿Porqué me molesta esa imagen tanto? ¿Será que no corresponde a lo que siempre ha sido, a lo que todos piensan de él? Era una espalda floja. Sí. Es raro pero, en su flacura descomunal tiene sobrepeso. (¿qué estoy diciendo?) Y al decirle. Oye subiste de peso, esto es lonjita, su respuesta es de YO siempre he estado en mi peso. Fue ofensivo. Como diciéndome que reserve la gordura para mi cuerpo. Que EL jamás estaría gordo. No dije gordo. Pero aún así. Sólo puedo pensar en esa espalda, algo no está bien. No cuadra. Y he reservado para luego la lista. Ahora la encomienda es no pensar. La lista pro vs. Debe esperar. A que pase el tiempo. A que pase algo. O a que mejor, no pase nada.
No hubieron flores . Solo un conato de llanto. Un ojo Remy. Y su tan socorrido silencio. Así es mejor. Fue la primera vez que le agradecí que fuera callado. Pues yo no tenía más que decirle. Sólo lo que quería oír. Lo que yo quisiera decir me lo comí, me lo tragué. Lo que yo hubiera dicho ya se lo dije antes… Pero fueron palabras que se convirtieron en lágrimas, y esa conversión no me gusta. Y ahora lo único que flota son pequeños de memorias inconexos. Ni siquiera quiero enlistar los de hoy. No está bien, no es justo. Aquí la que se jode soy yo. Carajo.